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Memory and the Senses (La Memoria y los Sentidos )

For me, a perfect morning begins with a stroll through the gardens here at the Institute.  As I stop to pluck fresh mint leaves for my piping hot tea, the sudden whiff of an herb is enough to transport me to another time and place entirely.

Para mí, una mañana perfecta comienza con un paseo en los jardines del Instituto. Cuando me detengo a arrancar hojas de menta fresca para tomar mi té caliente, el súbito olor de una hierba es suficiente para transportarme a otra hora y lugar por completo

About Cat Lamond

Cat Lamond is a student at Mount Holyoke College majoring in anthropology. Her interests in ethnobotany and cultural anthropology lead her to complete a 10-week internship, guided and supervised by Carla Willoughby, at the Monteverde Institute medicinal plant garden in Costa Rica. These blog entries chronicle her experiences with the people, places, and plants that she encountered during her internship. She hopes this form of documentation will shed light on the thriving medicinal plant culture that exists in Monteverde and in Costa Rica at large.

Memory and the Senses

 For me, a perfect morning begins with a stroll through the gardens here at the Institute. Being so far away from home, the wafting aromas of familiar herbs colliding with one another conjures up vivid memories of family, kitchens, and the great outdoors of Massachusetts. As I stop to pluck fresh mint leaves for my piping hot tea, the sudden whiff of an herb is enough to transport me to another time and place entirely. A moment in the herb garden is truly a transcendental experience.

Sensory experiences, like those we have with the taste of food or the fragrance of flowers, are powerful because they are complete. They serve as mental points of reference that steer the memory to a specific time and place in the past, if only for a moment. For instance, when I smell the herby, savory scent of thyme, a visceral feeling calls me back to making roast chicken with my father as a child. I recall following him to the herb garden where we kept our humble patch of rosemary, thyme, sage, and oregano: the kitchen staples. In the kitchen, my childhood stature only measured up to my father’s hip, but my eyes could peer just above the countertop where all the cooking magic took place. I studied him as he prepared the chicken, stopping to let me sniff the thyme before stuffing it in the big empty cavity. It was there that I became acquainted with the scent and recognized that this was a vital step in readying the bird for the oven where it would actualize its ultimate flavor potential. Pint-size me knew that all this effort would ultimately give way to the moist, herbaceous, and delectable eating experience that I knew and had always loved.

The point of my anecdote is this: not only do I remember the smell of thyme, I recollect an emotion associated with a scent and a time and a place. I remember standing in my garden with a pair of scissors excited to collect ingredients alongside my father (obviously exhibiting impeccable scissor safety precaution: clutching them out in front of me with an extended arm, pointy side down. duh). I recall the normalcy of watching my father cook all of our family’s meals as a stay-at-home dad. I remember the joy of sitting at the dinner table with my parents after watching humble ingredients like thyme and butter and salt turn a yellow rubbery slab of meat into a thing of sheer roast-y wonder. Vibrant details like these enrich the memories of monumental (and minuscule) moments in the past, the moments that collectively form our history. And although from time to time they might get lost in faraway fissures of our consciousness, they are the fractions of the past of which we long to be reminded. And it only takes a familiar scent. 

The lavender plant we have growing in the Institute garden provides another personal example of evocative plant memories. The smell of lavender is both delicate and full of body, a paradox I can’t quite wrap my head around. Used mainly in the form of oil, lavender has calming properties that help one relax and even induces sleep. I remember as a kid my mom would sprinkle lavender essential oils on my pillowcase to help me fall asleep. The deeply earthy scent was somewhat bold but still calming, and before I knew it, I was fast asleep. There was also that time I walked into a vintage shoe store where the proprietor promptly offered me homemade lavender sugar cookies upon entry. Mind blown.  

Anyway, our little lavender sprigs inspired me to make an herbal product that showcases a plant to which I owe so many restful nights and flabbergasted tastebuds. Without further ado, I give you LAVENDER HONEY:

Acerca de Cat Lamond

Cat Lamond es una estudiante de Mount Holyoke College que se especializa en antropología. Sus intereses en etnobotánica y antropología cultural la llevaron a completar una pasantía de 10 semanas, guiada y supervisada por Carla Willoughby, en el jardín de plantas medicinales del Instituto Monteverde en Costa Rica. Estas entradas de blog relatan sus experiencias con las personas, lugares y plantas que encontró durante su pasantía. Ella espera que esta forma de documentación arroje luz sobre la próspera cultura de plantas medicinales que existe en Monteverde y en Costa Rica en general.

La Memoria y los Sentidos

Para mí, una mañana perfecta comienza con un paseo en los jardines del Instituto. Al estar tan lejos de casa, los aromas flotantes de hierbas familiares colisionando entre sí evocan vívidos recuerdos de la familia, la cocina y el aire libre de Massachusetts. Cuando me detengo a arrancar hojas de menta fresca para tomar mi té caliente, el súbito olor de una hierba es suficiente para transportarme a otra hora y lugar por completo. Un momento en el jardín de hierbas es verdaderamente una experiencia trascendental.

Las experiencias sensoriales, como las que tenemos con el sabor de los alimentos o la fragancia de las flores, son poderosas porque son completas. Sirven como puntos de referencia mental que dirigen la memoria a un tiempo y lugar específicos en el pasado, aunque solo sea por un momento. Por ejemplo, cuando huelo el aroma a hierba, salado del tomillo, una sensación visceral me recuerda cocinar pollo asado con mi padre cuando era niña. Recuerdo haberlo seguido hasta el jardín de hierbas donde guardamos nuestro humilde parche de romero, tomillo, salvia y orégano: los alimentos básicos de la cocina. En la cocina, mi estatura infantil solo medía hasta la cadera de mi padre, pero mis ojos podían mirar justo por encima del mostrador donde se producía toda la magia de la cocina. Lo estudié mientras preparaba el pollo, parándome para dejarme oler el tomillo antes de meterlo en la gran cavidad vacía. Fue allí donde conocí el aroma y reconocí que este era un paso vital en la preparación del ave horneado, donde se culminaría su máximo potencial de sabor. Aún pequeña sabía que todo este esfuerzo en última instancia daría paso a la experiencia de alimentación húmeda, herbácea y deliciosa que conocía y siempre me había gustado.

El punto de mi anécdota es el siguiente: no solo recuerdo el olor del tomillo, sino que también recuerdo una emoción asociada a un aroma, tiempo y lugar. Recuerdo estar de pie en mi jardín con un par de tijeras emocionada de recoger los ingredientes junto a mi padre (obviamente exhibiendo una impecable precaución con las tijeras: agarrándolas frente a mí con el brazo extendido, el lado puntiagudo hacia abajo.) Recuerdo que tan normal era ver a mi padre cocinar todas las comidas de nuestra familia como un padre que se queda en casa. Recuerdo la alegría de sentarme a la mesa con mis padres después de observar los humildes ingredientes como el tomillo, la mantequilla y la sal convirtieron un trozo de carne sin gracia en una delicia rostizada. Detalles vibrantes como estos enriquecen los recuerdos de momentos monumentales (y minúsculos) en el pasado, los momentos que colectivamente forman nuestra historia. Y aunque de vez en cuando puedan perderse en fisuras lejanas de nuestra conciencia, son las fracciones del pasado que más deseamos recordar. Y solo se requiere un aroma familiar.

La planta de lavanda sembrada en el jardín del Instituto proporciona otro ejemplo personal de recuerdos con plantas evocadoras. El olor a lavanda es a la vez delicado y lleno de cuerpo, una paradoja que no logro resolver. Utilizado principalmente en forma de aceite, la lavanda tiene propiedades calmantes que ayudan a relajarse e incluso a induce el sueño. Recuerdo cuando era niña que mi madre rociaba aceites esenciales de lavanda en la funda de mi almohada para ayudarme a dormir. El aroma profundamente terroso era algo audaz pero aún tranquilizador, y antes de darme cuenta, estaba profundamente dormida. También recuerdo una vez entré en una zapatería “vintage” y al entrar, el propietario me ofreció galletas de azúcar de lavanda. Mente soplada

De todas maneras, nuestras pequeñas ramitas de lavanda me inspiraron a hacer un producto a base de hierbas que evidencia el poder de una planta a la que le debo tantas noches de descanso y papilas gustativas estupefactas. Sin más preámbulos, comparto la siguiente receta:

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Pretty in Pink Tea with Siria (Un Lindo Té Rosado con Siria)

The simple truth is this: growing medicinal plants in your own backyard is a practical way to source your own natural medicine for treating minor conditions without having to turn to non-natural medications that might fix one thing while damaging another. 

La simple verdad es esta: cultivar plantas medicinales en su propio jardín es una forma práctica de obtener su propia medicina natural para tratar afecciones menores sin tener que recurrir a tratamientos no naturales.

About Cat Lamond

Cat Lamond is a student at Mount Holyoke College majoring in anthropology. Her interests in ethnobotany and cultural anthropology lead her to complete a 10-week internship, guided and supervised by Carla Willoughby, at the Monteverde Institute medicinal plant garden in Costa Rica. These blog entries chronicle her experiences with the people, places, and plants that she encountered during her internship. She hopes this form of documentation will shed light on the thriving medicinal plant culture that exists in Monteverde and in Costa Rica at large.

Pretty in Pink Tea with Siria

It’s not uncommon to be offered a cup of freshly brewed tea upon entering someone’s home in Monteverde. And if you think by ‘tea’ I mean a sad, soggy tea bag drooping about in a cup of hot water, think again. Should you accept the act of hospitality (hint: you should), expect to follow your hosts to a garden filled with the herbs, fruits, and various other plants that play an important role in their day-to-day lives. They might point out a medicinal plant, and explain that they use it in tea to cure cold symptoms or as a “frescante” meant to soothe and cleanse the body. Then they’ll pluck a few leaves, return to the kitchen, put on a pot of hot water, and steep the fresh leaves for a few minutes before presenting you with the freshest, earthiest cup of tea ever to meet your mouth. It’s truly a labor of love. This has routinely been my experience with several local women who have kindly brought me into their homes to discuss their home herbal remedy practices.

Siria was one of the first women I interviewed about medicinal plant use in Monteverde. As a long time plant user and an ardent proponent of natural medicine over pharmaceuticals, she spoke passionately about her history with medicinal plants and how she continues to utilize them for their powerful and beneficial properties today. As a bit of an ice breaker and a memory jogger, I pulled out a number of cards displaying common medicinal plants used in Costa Rica and spread them out on her coffee table. I asked her to identify the plants she is familiar with and what conditions she might use them for. To my delight, she knew pretty much all of them, and listed off the plants’ many purposes. Aloe and arnica applied externally for burns and rashes; garlic consumed for its antibiotic, cholesterol lowering, and immunity strengthening properties; chan seeds in fresco form to cure indigestion, constipation, and gastritis-- shall I go on? One remedy I found particularly intriguing was a tea made of spiral flag and the hair of baby corn. Siria explained that this unlikely plant pair promotes kidney health and makes for a delicious tea. I buy it.

When questioned about her background with natural medicine, she reveals that she learned her medicinal plant knowledge from her parents and grandparents as a child. She remembers watching her parents trek off into the forest and come back with leaves and roots to make tea. She learned at a young age which plants in nature were medicinal and what they were used for, and since the nearest clinic was a lengthy 2-3 hour drive away, her family was accustomed to utilizing the resources around them anytime an ailment of some sort arose.

She recalls one early morning when she was about eight-years-old and her mother fell violently ill. She sat worried as her father took to the forest to forage for plants he’d use to make a strong tea. Her father came back with several leaves and roots, brewed them together, and gave the tea to her mother. Within several hours, she was good as new. For Siria, this memory is a testament to the efficacy of medicinal plants. She was taught that, even in the cases when herbal remedies come up short, at least they don’t bring about a hoard of negative side effects like pharmaceutical products.

But Siria does believe in the power of medicinal plants. She says that cinnamon tea works wonders for treating vomiting, and always gave her kids a cup to sip on when they had stomach viruses as younger children. When it comes to her own health, she would rather drink mint tea than pop a pill when she gets a cold, because for Siria, the proof is in the plant.

She hopes that discussions about medicinal plants continue, not only because the traditions are worth preserving, they also just plain work. In Siria’s words, “it’s not a belief, it’s a reality.” The simple truth is this: growing medicinal plants in your own backyard is a practical way to source your own natural medicine for treating minor conditions without having to turn to non-natural medications that might fix one thing while damaging another.  In Monteverde, and in many other parts of the country, the culture of medicinal plant use is still alive among older generations who still see the value in natural healing and have continued to yield positive results from their plant use after all these years. Cheers to that.

Before I left, I asked Siria if she could walk me through the making of one of her home remedies (she mainly uses tea). She agreed, and off we went one more time to her backyard herb garden to gather all the supplies we would need. Her mother-in-law had introduced her to palo santo, a green leafy plant said to cleanse the blood, and is particularly good for diabetics. The plant itself does not have much flavor, so we threw in some yerbabuena for good measure. However, what palo santo tea lacks in flavor, it makes up for in appearance. After just a few minutes of soaking the leaves, the tea water turns a beautiful bright fuchsia. With delicate minty notes from the yerbabuena, this tea is as fun to drink as it is to look at.

Acerca de Cat Lamond

Cat Lamond es una estudiante de Mount Holyoke College que se especializa en antropología. Sus intereses en etnobotánica y antropología cultural la llevaron a completar una pasantía de 10 semanas, guiada y supervisada por Carla Willoughby, en el jardín de plantas medicinales del Instituto Monteverde en Costa Rica. Estas entradas de blog relatan sus experiencias con las personas, lugares y plantas que encontró durante su pasantía. Ella espera que esta forma de documentación arroje luz sobre la próspera cultura de plantas medicinales que existe en Monteverde y en Costa Rica en general.

Un Lindo Té Rosado con Siria

No es raro que se ofrezca una taza de té recién hecho al entrar a la casa de alguien en Monteverde. Y si piensas que por "té" me refiero a una bolsa de té triste y empapada que se cuelga en una taza de agua caliente, estas equivocado(a). Si se acepta el acto de hospitalidad (sugerencia: debe hacerlo), espere seguir a sus anfitriones a un jardín lleno de hierbas, frutas y otras plantas que desempeñan un papel importante en su vida cotidiana. Pueden señalar una planta medicinal y explicar que la usan en el té para curar los síntomas del resfrío o como un "fresco" para calmar y limpiar el cuerpo. Luego arrancarán algunas hojas, regresarán a la cocina, pondrán una olla con agua caliente y remojarán las hojas frescas por unos minutos antes de presentarte la taza de té más fresca y terrenal que haya conocido. Es verdaderamente un trabajo de amor. Esta ha sido mi experiencia rutinariamente con varias mujeres locales que amablemente me han traído a sus casas para hablar sobre sus prácticas caseras de remedios herbales.


Siria fue una de las primeras mujeres que entrevisté sobre el uso de plantas medicinales en Monteverde. Como usuaria de plantas desde hace mucho tiempo y ardiente defensora de la medicina natural sobre los productos farmacéuticos, habló apasionadamente sobre su historia con plantas medicinales y cómo continúa utilizándolas hoy por sus poderosas y beneficiosas propiedades. Como rompehielos y corredor de memoria, saqué varias tarjetas con plantas medicinales comunes utilizadas en Costa Rica y las extendí sobre su mesa de café. Le pedí que identificara las plantas con las que está familiarizada y las condiciones en que podría usarlas. Para mi deleite, ella las conocía prácticamente a todas y enumeraba los muchos propósitos de las plantas. Aloe y árnica aplicados externamente para quemaduras y erupciones; ajo consumido por sus propiedades antibióticas, para reducir el colesterol y fortalecer la inmunidad; chan semillas en forma de fresco para curar la indigestión, el estreñimiento y la gastritis. ¿Seguiré? Un remedio que encontré particularmente intrigante fue un té hecho con una bandera espiral y el pelo de maíz. Siria explicó que este improbable par de plantas promueve la salud de los riñones y lo convierte en un delicioso té. Lo compro. Cuando le pregunté acerca de sus antecedentes con la medicina natural, ella revela que aprendió el conocimiento de la planta medicinal de sus padres y abuelos cuando era niña. Ella recuerda haber visto a sus padres caminar hacia el bosque y regresar con hojas y raíces para hacer té. Aprendió a temprana edad qué plantas en la naturaleza eran medicinales y para qué se usaban. Como la clínica más cercana estaba a una distancia de 2-3 horas, su familia estaba acostumbrada a utilizar los recursos a su alrededor en cualquier momento, parar curar una dolencia de algún tipo. Ella recuerda una madrugada cuando tenía unos ocho años y su madre cayó violentamente enferma. Se sentó preocupada mientras su padre fue al bosque a buscar plantas que utilizaría para preparar un té fuerte. Su padre regresó con varias hojas y raíces, las preparó juntas y le dio el té a su madre. Dentro de varias horas, ella estaba como nueva. Para Siria, este recuerdo es un testimonio de la eficacia de las plantas medicinales. Le enseñaron que, incluso en los casos en que los remedios a base de hierbas son escasos, al menos no generan una acumulación de efectos secundarios negativos, como los productos farmacéuticos.

Siria cree fielmente en el poder de las plantas medicinales. Ella dice que el té de canela funciona de maravillas para tratar los vómitos, y siempre les dio a sus hijos pequeños una taza para beber cuando tenían virus estomacales. Cuando se trata de su propia salud, Siria prefiere tomar té de menta que una píldora si esta resfriada, porque para Siria, la cura está en la planta.

Ella espera que las discusiones sobre plantas medicinales continúen, no solo porque las tradiciones valen la pena preservar, sino que simplemente funcionan. En palabras de Siria, "no es una creencia, es una realidad". La simple verdad es esta: cultivar plantas medicinales en su propio jardín es una forma práctica de obtener su propia medicina natural para tratar afecciones menores sin tener que recurrir a tratamientos no naturales. Los medicamentos que pueden arreglar una cosa mientras dañan otra. En Monteverde, y en muchas otras partes del país, la cultura del uso de plantas medicinales todavía está viva entre las generaciones anteriores que aún ven el valor de la curación natural y han seguido viendo resultados positivos del uso de la planta después de todos estos años. Brindemos por esto.

Antes de irme, le pregunté a Siria si podía ayudarme a elaborar uno de sus remedios caseros (principalmente usa té). Ella estuvo de acuerdo, y nos fuimos una vez más a su jardín de hierbas en el patio trasero para reunir todos los suministros que necesitaríamos. Su suegra le había presentado el palo santo, una planta de hoja verde que se dice que limpia la sangre, y es particularmente bueno para los diabéticos. La planta en sí no tiene mucho sabor, así que echamos un poco de yerbabuena por si acaso. Sin embargo, lo que le falta al sabor del té de palo santo, lo compensa en apariencia. Después de remojar las hojas por unos minutos, el agua del té se tiñe de un hermoso fucsia brillante. Con delicadas notas a menta de la yerbabuena, este té es tan divertido de beber como de mirar.

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Herbalism in Monteverde, Costa Rica - Teas and Tinctures (Tés y Tinturas)

Before you dub tea making too daunting a task, know this: with the right tools, tea making is actually a walk in the park.

Antes de pensar que hacer té es una tarea demasiado desalentadora, sepa esto: con las herramientas adecuadas, hacer té es en realidad un paseo por el parque

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About Cat Lamond

Cat Lamond is a student at Mount Holyoke College majoring in anthropology. Her interests in ethnobotany and cultural anthropology lead her to complete a 10-week internship, guided and supervised by Carla Willoughby, at the Monteverde Institute medicinal plant garden in Costa Rica. These blog entries chronicle her experiences with the people, places, and plants that she encountered during her internship. She hopes this form of documentation will shed light on the thriving medicinal plant culture that exists in Monteverde and in Costa Rica at large.

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Tea Making

Before you dub tea making too daunting a task, know this: with the right tools, tea making is actually a walk in the park. Or more like a stroll through the herb garden for that matter. And even without all the dehydrating equipment, many fresh herbs can still be transformed into a warm, cozy cup of tea. Basically, you have no excuse. Follow these steps to make your own tea, sans ugly soggy tea bags.

Drying Plant Material for Tea

First, do your research and find out which plants are “tea-able.” It is also important to consider what kinds of medicinal benefits you want out of your tea. Suffering from digestion? Cough? Anxiety? There’s a tea for that.

Next, harvest your plant material. Remember to thank the plant!

Now it’s time to weigh the plant material. Record the date, time, and weight of the material. Do this each time you repeat the weighing process.

Then, with whatever dehydrating contraption you have access to, (it can be as simple as a wooden box with trays and a space heater that can open and close...fancy) place the plant material inside, and let it do it’s thing.

With each passing day, take out the drying plant material and weigh it. When the weight is within a 5% change of the last weigh-in, the plant is dehydrated and ready to be stored as tea!

You can remove leaves from stems for easier, more efficient packing. Store in an airtight container to ensure that no moisture gets in and ruins the tea. In most cases, dried herbs have a shelf life of about 1-2 years. Enjoy!

No dehydrator? No problem. Fresh plant material can be used to make instant tea as well, just keep in mind that it doesn’t store like dried teas. Simply take a few leaves from your plant of choice and steep them in piping hot water for 3-6 minutes. DO research how many leaves of a plant you need to make a tea, as you do not want to over do it. Medicinal plants are more powerful than you may think!

Tincture Making

Tinctures are yet another way to get your medicinal plant fix. They deliver a dose of herbal medicine more potent than tea, but are still just as easy to make. Tinctures are made by soaking dried or fresh herbs in alcohol, which coaxes out and dissolves active medicinal properties in plants. The road to this concentrated medicinal plant product is so easy, virtually anyone can do it. Here’s how!

First, take 200g dried or 300g fresh herbs, and chop them into small pieces.

Next, place the herbs in a large mason jar, and cover with about 1 liter of alcohol. Ideally, you want to work with a vodka with a 35-40% alcohol content, but bourbon can be used in its place.

Cover tightly and store in a cool, dark place for 2-6 weeks (the longer the stronger). Every week, give your jars a shake to help the extraction process along.

2-6 Weeks later, strain out the plant material from your tinctures, and transfer the liquid into dark glass bottles. You can take a dropper-full, or measured 2-3 tsps, of a tincture 2-3 times a day, and a batch will last for 2 years.

See, wasn’t that easy?

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Acerca de Cat Lamond

Cat Lamond es una estudiante de Mount Holyoke College que se especializa en antropología. Sus intereses en etnobotánica y antropología cultural la llevaron a completar una pasantía de 10 semanas, guiada y supervisada por Carla Willoughby, en el jardín de plantas medicinales del Instituto Monteverde en Costa Rica. Estas entradas de blog relatan sus experiencias con las personas, lugares y plantas que encontró durante su pasantía. Ella espera que esta forma de documentación arroje luz sobre la próspera cultura de plantas medicinales que existe en Monteverde y en Costa Rica en general.

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Fabricación de Té

Antes de pensar que hacer té es una tarea demasiado desalentadora, sepa esto: con las herramientas adecuadas, hacer té es en realidad un paseo por el parque. O más bien como un paseo por el jardín de hierbas, en este caso. Incluso sin todo el equipo de deshidratación, muchas hierbas frescas todavía se pueden transformar en una taza de té cálida y acogedora. Básicamente, no tienes excusa. Siga estos pasos para hacer su propio té, sin bolsas de té empapadas y feas.

Secado de Material Vegetal para el Té

Primero, investigue y descubra qué plantas son "aptas para el té". También es importante considerar qué tipos de beneficios medicinales desea de su té. ¿Tiene indigestión? ¿Tos? ¿Ansiedad? Existe un té para eso.

Luego, coseche su material vegetal. ¡Recuerda agradecer a la planta!

Ahora es el momento de pesar el material vegetal. Registre la fecha, hora y peso del material. Haga esto cada vez que repita el proceso de pesaje.

Luego, con cualquier artilugio deshidratante al que tenga acceso (puede ser tan simple como una caja de madera con bandejas y un calentador que se pueda abrir y cerrar ... elegante) coloque el material vegetal dentro, y deje que funcione.

Con cada día que pasa, saque el material de la planta de secado y péselo. ¡Cuando el peso está dentro de un cambio del 5% del último pesaje, la planta está deshidratada y lista para ser almacenada como té!

Puede quitar las hojas de los tallos para un embalaje más fácil y eficiente. Almacene en un recipiente hermético para asegurarse de que no entre humedad y arruine el té. En la mayoría de los casos, las hierbas secas tienen una vida útil de aproximadamente 1-2 años. ¡A Disfrutar!

¿Sin deshidratador? No hay problema. El material vegetal fresco también puede usarse para hacer té instantáneo, solo tenga en cuenta que no se almacena como el té seco. Simplemente tome algunas hojas de su planta de preferencia y empújelas en una tubería de agua caliente durante 3-6 minutos. INVESTIGUE cuántas hojas de una planta necesita para hacer un té, ya que no quiere hacerlo en exceso. ¡Las plantas medicinales son más poderosas de lo que piensas!

Fabricación de Tinturas

Las tinturas son otra forma de obtener la esencia de las plantas medicinales. Resultan en una dosis de hierbas medicinales más potente que el té, pero igual de fácil de hacer. Las tinturas se preparan remojando hierbas secas o frescas en alcohol, que atrae y disuelve las propiedades medicinales activas de las plantas. El camino hacia este producto concentrado de plantas medicinales es tan fácil que prácticamente cualquiera puede hacerlo. ¡Cómo así!

Primero, tome 200 g de hierbas secas o 300 g frescas y córtelos en trozos pequeños.

A continuación, coloque las hierbas en un tarro grande de albañil y cubra con aproximadamente 1 litro de alcohol. Idealmente, desea trabajar con un vodka con un 35-40% de contenido de alcohol, pero el bourbon se puede usar en su lugar.

Cúbralo bien y guárdelo en un lugar fresco y oscuro durante 2 a 6 semanas (cuanto más lo guarde, más fuerte se hace). Cada semana, agite el tarro para ayudar con el proceso de extracción.

2-6 semanas después, cuele el material vegetal de sus tinturas y transfiera el líquido a botellas de vidrio oscuro. Puede tomar un gotero completo o medir 2-3 cucharaditas de una tintura 2-3 veces al día, y una tanda durará 2 años.

¿Ves, no fue eso fácil?

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